La robótica española necesita la participación activa de empresas y Administración

2015/11/29

Madrid.- La robótica española necesita la participación activa de empresas y Administración. Está en desarrollo el Plan Industria 4.0, enfocado especialmente a la robótica industrial. Así se puso de relieve la pasada semana en la V Jornada GMV de Robótica.

La misma reunió, en torno a la Mesa Redonda Robótica móvil en la actualidad, a Miguel Ángel Salichs, Coordinador de la Secretaría Técnica de la Plataforma Tecnológica Española de Robótica (HISPAROB); en representación del CDTI; Fernando Martín Galende, Punto de Contacto Nacional de ICT en liderazgo industrial (Programa H2020); Juan Carlos Llorente, Asesor del CEO y Responsable de Desarrollo de Negocio de Robótica de GMV; Pedro Hernández, Jefe de Proyecto de Computación Avanzada del Centro de Tecnología de Repsol y José Ignacio García, Product Manager de Proytecsa Security.

Todos ellos debatieron sobre el actual estado del sector y hacia dónde se dirige. El abaratamiento de la tecnología ha posibilitado que la robótica esté presente ya en la vida diaria. Tenemos robots aspiradoras que limpian el suelo de nuestras casas, el fondo de la piscina, robots que cortan el césped, jóvenes que juegan con drones, cogemos sin problemas en el aeropuerto el tren que nos lleva a la T4, etc. Hemos asumido con normalidad el papel que la robótica puede aportar a nuestras vidas.

Gracias a tecnologías complementarias de bajo coste como sensores de detección de movimiento, presencia, temperatura; microprocesadores baratos como los Arduino y Raspberry Pi, baterías más potentes; conectividad con las tabletas, el internet de las cosas y la alta velocidad de los móviles 4G, el prototipado rápido gracias a las impresoras 3D; software libre como el entorno ROS o la popularización de los datos en la nube, empezamos a tener un incipiente boom de productos robóticos.

En el ámbito industrial, la irrupción de la robótica es también imparable, siendo protagonista de la denominada III Revolución Industrial. Basta con mirar las ventas realizadas de robots industriales en 2014: más de 200.000 en todo el mundo, y según el Informe Mobile robots market by environment, publicado por Markets and Markets, el mercado mundial de robots móviles en 2014 ascendió a 4.439 millones de dólares, estimándose que alcance en 2020 los 10.605,4 millones de dólares, con una tasa anual de crecimiento estimada del 16,31% entre 2015 y 2020.

La Unión Europea por su parte, estima que en 2020 el sector alcanzará un valor de 60.000 millones de euros, y con el fin de no perder la posición de liderazgo actual (estimada en un 35% de cuota de mercado), ha lanzado la iniciativa SPARC que aportará 2.800 millones de euros al sector. En nuestro país, según estimaciones de KUKA Ibérica, existen cerca de 20.800 robots industriales instalados en empresas del sector Automoción y 13.300 en otros dedicados a tareas como soldadura, manipulación, ensamblado, paletizado y carga/descarga. También en el ámbito de la robótica profesional, las principales áreas en las que puede jugar un papel indiscutible son: la vigilancia y monitorización de infraestructuras y grandes instalaciones, la supervisión de las grandes líneas de distribución de energía y combustibles, logística, agricultura de precisión, conducción autónoma, cirugía o la exploración del mundo espacial y submarino.

La considerable oferta de tecnologías y soluciones disponibles a precios muy competitivos, han favorecido el desarrollo del sector, sin embargo, la robótica española sigue necesitando para despegar, la participación activa de empresas y Administración. “No podemos desaprovechar la oportunidad de posicionar a la industria española en el lugar que le corresponde en cuanto a oferta, competitividad, y referencias”, indicó Juan Carlos Llorente, responsable de Negocio de Robótica de GMV, en el arranque del debate.

A pesar de que la robótica supone una creciente oportunidad de negocio para la industria española, no parece sin embargo haber llegado el momento aún en el que oferta y demanda estén conectadas, para lo que es imprescindible que los potenciales clientes tomen la iniciativa, concreten sus necesidades, problemas, criterios de evaluación, etc., y participen en definir las ventajas competitivas que la robótica puede aportar a su actividad.

“Echamos en falta la participación activa de los potenciales clients”, puntualizó Juan Carlos Llorente. “En concreto, la Administración Pública debería ser uno de los principales clientes e impulsores del mercado de la robótica para contribuir al desarrollo y expansión de la industria nacional, así como apoyar su internacionalización”.

En este sentido, el representante del CDTI, Fernando Martín, comentó que la cuantía media en proyectos empresariales alrededor de la robótica en España durante los últimos 5 años ha sido de 9 millones de euros, explicando Miguel Ángel Salichs de HISPAROB, que si bien el Programa H2020 ofrece financiación para llevar a cabo proyectos de I+D+i, lo cierto es que “las empresas y centros de investigación españoles necesitan de una financiación estable, ya que la realidad es que tan sólo el 8% de los propuestas de proyectos europeos son aprobadas”. Esta baja tasa de éxito provoca una gran variabilidad en los fondos que se reciben de Europa para I+D+i, y eso dificulta mucho mantener líneas de investigación con objetivos a medio y largo plazo”. Ante esta circunstancia, prosiguió Fernando Martín, los estados miembro quieren cambiar el funcionamiento y dinámica de concesión de las ayudas para que sean adjudicadas a proyectos realmente útiles, que aporten valor a la industria, estudiando detenidamente las prioridades del mercado cara a los 2-3 próximos años.

En ese momento del debate se reclamó la necesidad de contar con un Plan de Robótica nacional. En declaraciones de Fernando Martín “el Ministerio de Industria a través del SETSI está desarrollando el Plan Industria 4.0, donde la robótica es una de las tecnologías clave que recoge este plan junto con sensores, láseres, CPS, etc.”.

Como representante de las empresas del sector, Salichs destacó que “España cuenta desde hace 10 años, con numerosas empresas punteras de robótica, con reconocimiento internacional y trabajando también a nivel nacional, así como equipos potentes de investigación. Echamos en falta ese empujón final, la apuesta clara por el mercado de la robótica que en otros países existe ya. Pasar de la consideración de la robótica como medio de producción, a producto de consumo profesional y de masas”.

En cuanto a las áreas en las que la robótica profesional está eclosionando ya, hay que destacar la vigilancia y monitorización de infraestructuras y grandes instalaciones, la supervisión de las grandes líneas de distribución de energía y combustibles, logística, agricultura de precisión, conducción autónoma, la cirugía o la exploración del mundo espacial y submarino.

En el debate estaba presente Repsol a través de Pedro Hernández, quien puntualizó que la compañía está trabajando en aplicaciones de seguridad e inspección desde hace relativamente poco tiempo y que la tendencia en el sector es que sean los subcontratistas y/o suministradores auxiliares quienes introduzcan los robots prestando estos servicios. Por su parte, José Ignacio García de Proteycsa apuntó un tema relevante que supone un salto cualitativo para el desarrollo de la robótica móvil, el energético. ”Hemos pasado del uso de baterías pequeñas, al uso de baterías lo suficientemente grandes como para que los robots puedan tener la autonomía necesaria y poder así realizar nuevas tareas relevantes”. Como empresa española de prestigio mundial, referencia en el sector de la seguridad por su estrecha colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de numerosos países, destaca por sus robots dedicados a la desactivación de explosivos. Recientemente ha diseñado y desarrollado el robot más avanzado del mercado mundial para este propósito. Construido con materiales aeroespaciales, reduce los daños potenciales causados por una deflagración y puede operar en cualquier tipo de terreno.

Por ultimo, Juan Carlos Llorente, de GMV, recordó la necesidad de la educación en robótica, base imprescindible para lograr que un país como España logre el cambio a un modelo productivo basado en la innovación. Casi todas las principales universidades españolas cuentan ya con Master de Automatización y Robótica, y recientemente se ha introducido en las aulas de los pequeños la posibilidad de estudiar robótica y programación.

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